Los Galayos, mucho más que cocina castellana
- Generación tras generación, este restaurante ha conquistado a madrileños, turistas, gourmets e incluso figuras literarias
- Situado en un lugar tan emblemático como la Plaza Mayor, su cocina conjuga tradición y modernidad con una excelente relación calidad-precio
Madrid, marzo de 2010
Alcanzar un estatus y convertirse en una referencia no es una cuestión efímera ni es fruto de la casualidad. Cuando es el resultado de varias generaciones unidas por el trabajo a favor de la calidad y el buen servicio, generalmente, queda impreso en la memoria colectiva. Y si hablamos de la culinaria y hostelera de Madrid, entonces, suena el nombre de Los Galayos (C/ Botoneras, 5 esquina Plaza Mayor, 1. Madrid. Tel. 91 366 30 28. www.losgalayos.net).
Abrió sus puertas en 1894 como Casa Rojo y tras el esfuerzo de Miguel Grande por continuar el cambio generacional de sus fundadores y atendiendo las demandas de su clientela, se labró un nombre y cedió el relevo a sus hijos, Fernando, Miguel y Alicia, que han conjugado el recetario tradicional con notas más modernas y que participan activamente en la vida hostelera de la capital.
Célebres figuras
Este magnífico restaurante ha sido reconocido con el sello de calidad Madrid Excelente y está situado en un escenario urbano de tanta belleza y relevancia urbanística y cultural como la Plaza Mayor, cuenta con todas las facilidades para acceder en transporte público o dejar el coche en el aparcamiento situado justo debajo. Es frecuentado por aquellos que hacen un alto en la jornada laboral o desean disfrutar de una cita especial, por aquellos que pasean por placer por el Madrid de los Austrias, y también por grandes figuras de la sociedad, la política y las letras. El motivo no es otro que la sobresaliente relación calidad-precio de su cocina tradicional con especial protagonismo de la castellana así como la historia que se respira entre sus paredes.
Cabe destacar que ha sido y es lugar habitual de tertulias y que acogió la última reunión que los integrantes de la Generación del 27 mantuvieron antes de la guerra civil. Esta cita pasó a los anales de la historia como homenaje a la publicación de la obra de Luis Cernuda La realidad y el deseo. Quizás es que las musas frecuentan este espacio y son responsables de su atmósfera artística y bohemia tan especial que, según confesó Arturo Pérez-Reverte, inspiró su obra Las aventuras del Capitán Alatriste.
Cocina castellana y mucho más
En Los Galayos se pueden degustar platos cuidadosamente elaborados a partir del mejor producto y salpimentados con guiños mediterráneos. Se han convertido en clásicos su premiado Cochinillo con Patatas Revolconas y el Cocido madrileño en puchero de barro (solo en los almuerzos). Destacan, además, los Lomos de merluza rellenos de Chipirones y Setas con su tinta, y sus postres, todos caseros, como las Milhojas de nata y crema con salsa de frambuesa o la Tarta de queso con frutos rojos del bosque.
Su barra, las terrazas durante todo el año…
Otra opción, igualmente sabrosa y de suma calidad, es tapear. Una invitación perfecta para quienes buscan la autenticidad de una taberna es reunirse en torno a una de las dos barras con las que cuenta o en el exterior, en las dos terrazas, una en la calle Botoneras y la otra en la privilegiada Plaza Mayor, ambas abiertas los 365 días. La oferta pasa por pinchos y tapas, tanto clásicos como sofisticados, acompañados de cerveza bien tirada y vinos por copas. Son delicias las Puntillitas con Huevos de Corral y Juliana de Pimientos fritos, la Brandada de Bacalao Gratinada, los Espárragos Trigueros ligeramente empanados con alioli o los Torreznillos Crujientes de Cerdo ibérico.
Cabe destacar que la cocina permanece abierta todo el día para quienes les apetezca comer a horas intempestivas y que la sobremesa está garantizada para aquellos que tienen tiempo y deseen charlar relajadamente mientras toman una buena copa.
Estética singular
En cuanto a la decoración, la singularidad recorre cada rincón. Empezando por la entrada de la calle Botoneras, donde se encuentra una valiosa barra tallada manualmente en madera a principios del siglo XIX. En el interior las sorpresas decorativas continúan a lo largo y ancho de los tres comedores. El denominado ‘Ávila’, representa el ambiente castellano más puro a través de madera, cuadros y cerámicas inspirados en Don Quijote de la Mancha. En el ‘Salón Duque’ son los techos labrados los que atraen todas las miradas y, finalmente, el ‘Salón Bodeguilla’ recibe su nombre por tratarse de una auténtica bodega castellana y ser un original marco para catar buenos caldos y viandas.
Los tres espacios acogen eventos de carácter social y se adecuan a las necesidades de aforo y preferencias del cliente: servicio en mesa, cóctel, catas, etc. Asimismo y como respuesta a las necesidades actuales, es posible contratar el catering, que permite degustar su cocina y contar con el equipo necesario para todo tipo de celebraciones, y el servicio de entrega a domicilio. El cliente elige el ambiente y propuesta que más le seduce y el equipo de este restaurante se ocupa de que su elección siempre sea la idónea.
Los Galayos tiene capacidad para 160 comensales (Salón Ávila, 50 personas, Salón Duque, 70, y la Bodeguilla, 40). El precio medio en la barra de tapeo es de 15 € y en el restaurante a la carta de 40 €. De lunes a viernes mediodía ofrece un menú por 10,50 €. Abre todo el año ininterrumpidamente de 09.00 a 00.30 horas, el bar, y de 12.00 a 00.00 horas, el restaurante. Cuenta con varios aparcamientos públicos cercanos. http://www.youtube.com/watch?v=C6l-lhG47Nc