Caffé Romano: un viaje al pasado

 

  • Y lo hace con un giro en la cocina, que recoge platos de alta gastronomía italiana en un ambiente palaciego del siglo XIX 
  • Además, cuenta con una zona de mini tienda, cafetería y cocktail bar, abierta desde las 12.30h., para disfrutar de una comida informal, un café o un delicioso batido de frutas

Madrid, febrero de 2010

Pasear por el madrileño Barrio de Salamanca, cerrar los ojos y aparecer en otro siglo es posible. ¿Cómo? Entrando en Caffé Romano (Ayala, 6. Tel. 91 575 92 54), un exclusivo restaurante italiano ambientado en la estética decimonónica. Y es que Romano Felli y Rita Romano, sus propietarios, son amantes tanto de la gastronomía como de las antigüedades y el resultado es este espectacular local que vio la luz hace poco más de un año.

Para celebrar su aniversario, Romano ha dado un giro radical a la cocina con el joven chef italiano Francesco Dassisti al frente de los fogones, que a pesar de su edad, cuenta con una interesante trayectoria a sus espaldas. En esta nueva etapa, tanto las pastas frescas, elaboradas en casa, como las secas se rodean de exquisitos productos de temporada y se convierten en las protagonistas de la carta. Así, delicias como la Tartita de alcachofas y patatas acompañada de marisco o la Terrina de foie al vino son entrantes perfectos para acompañar pastas tan originales como la Cesta de parmesano con tagliolini al limón, mascarpone y gambas entre las frescas, las Orecchiette con brócoli y pan aromatizado con anchoas, especialidad del chef oriundo de la región de Puglia, o algún sabroso risotto. Entre los segundos, el Rodaballo marcado ligero en costra de patatas y calabacín para los amantes del pescado o el Tartar de buey preparado en la mesa para los más carnívoros, conquistarán los paladares más exigentes. Para finalizar, el postre italiano por antonomasia, el Tiramisú, aunque sin duda, también son una excelente opción el Semifrío de turrón o la Mousse de plátano que recuerda a la infancia, todos ellos, al igual que el pan, son caseros. El café siciliano cierra a la perfección esta exquisita comida. Además, muchos de los platos son terminados en la mesa por el maitre, Diego Besanzon, que también, aconsejará con gran acierto entre los vinos de una carta que cuenta con 50 referencias y que cambia cada seis meses. El maitre, al igual que el chef y el resto del equipo de Caffé Romano son italianos, eso sí, su español es perfecto.

Quienes no dispongan del tiempo necesario para saborear la oferta del restaurante pueden decantarse por un almuerzo más informal en la zona de cafetería con coquetas mesas bajas, perfectas también para un aperitivo o un café a media tarde con unas pastas. Entre sus propuestas, destacan las piadinas, pan fino acompañado de embutido. Y los aficionados a los cocktails pueden disfrutar en su barra lateral, con llamativos taburetes morados, de un auténtico Sprits o de un delicioso Peach & Pasion.

En cuanto a la decoración, la del Caffé Romano requiere una mención aparte y es que lejos del minimalismo que predomina en los tiempos que corren, sus propietarios han optado por una estética neobarroca que recuerda a los viejos cafés de Europa. Además, este elegante espacio es un restaurante-boutique en el que pueden comprarse los detalles que lo adornan desde un jarrón de Murano hasta una talla china del siglo XVII. La estética es obra del decorador de interiores Jacques Garcia por lo que las sillas, sillones, sofás y mesas coinciden con las de hoteles tan prestigiosos como el Hotel Costes de París o el Metropole de Montecarlo. Del techo cuelgan impresionantes lámparas de araña que iluminan la estancia, voluminosos cortinajes cubren las ventanas, el rojo pompeyano de las paredes contrasta con las impresionantes cariátides doradas y las columnas negras que se reflejan en los espejos y la espectacular moqueta estampada que recubre el suelo. Un sobrecogedor conjunto de ornamentos que llena el espacio de una elegancia palaciega.

Caffé Romano permanece abierto todos los días de la semana de 12.30 a cierre y el horario de cocina es de 14.00 a 16.30 y de 21.00 a 23.30 y cierra los domingos por la noche. El precio medio del restaurante es de 45 € y el de la cafetería de 20 €. Este salón palaciego cuenta también con un reservado para 14 personas y una coqueta mesa para seis escondida tras cortinajes y presidida por una original talla. La capacidad total es de 80. Los amantes de la cocina italiana pueden comprar especialidades gourmet en la pequeña tienda que hay a la entrada y los de la decoración, para continuar su viaje al pasado, tan sólo tienen que acercarse al número 4 de Ayala donde Rita y Romano tienen una original tienda repleta de piezas de colección de diseños italianos.

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